Hoy vamos a explicaros e intentar diferenciar dos aspectos fundamentales que forman parte de cada uno de nuestros entrenamientos, dado que sin ellos no se produciría la consecuente adaptación fisiológica y por tanto, no tendría ningún significado el entrenamiento personal.

Como carga entenderíamos a cualquier elemento sustancial que entra en contacto con nuestro organismo.

A partir de esta definición entraría en juego la definición de resistencia, sin la que no podríamos obtener los tan deseados objetivos de nuestros entrenamientos. Por tal motivo vamos a intentar definirla de la manera más simple pero específica para aclarar ciertos aspectos que generan controversia en el sector fitness.

‘La resistencia vendría relacionada con la carga, pero no toda carga puede generar resistencia’. Me explico…

Cuando hablamos de resistencia debemos asociarla a la cantidad de fuerza rotacional que genera sobre un eje determinado (torque). Esta resistencia que ofrece una supuesta o determinada carga es la que servirá y se ofrecerá como estímulo a nuestra musculatura para que cree adaptaciones fisiológicas para la mejora de fuerza. Aclarar que cualquier fuerza aplicada sobre cualquier estructura provoca un estímulo mínimo, que bien regulado y pautado puede ser positivo para nuestro organismo, pero que, de manera continuada y con aceleraciones o torques mal definidos pueden acarrear lesiones o posibles daños estructurales en nuestros músculos.

Es por tal motivo que creemos hay (o puede haber) vínculo entre carga y resistencia, pero no debemos creer que toda carga nos proporciona resistencia, dado que si el torque es 0, esta carga no servirá de estímulo inherente al ejercicio (máxime podría crear fuerzas de comprensión o distensión, que también son fuerzas articulares).

IMPORTANCIA DE LA FUERZA ROTACIONAL EN NUESTROS MÚSCULOS Y CONCLUSIÓN

La musculatura se encuentra desafiada contínuamente a través de estímulos externos (o fuerzas) que hacen que esta genere y cree un nuevo tejido más fuerte ante estos nuevos factores de estrés mecánico.

Para ello debemos generar fuerzas rotacionales (entre otras) que alteren el estado homeostático de nuestro organismo (en este caso, los músculos). Será vital que la carga genere resistencia (determinada y controlada, junto a otros componentes como la aceleración) para provocar un estímulo suficiente a nuestra musculatura durante el entrenamiento personal.