En el post que os presentamos a continuación vamos a intentar informaros sobre qué tipo de ejercicios nos pueden ayudar a aumentar nuestro metabolismo basal en lo que a consumo energético se refiere, así como, cuáles son los grandes musculares que participan y cómo estos pueden afectar a nivel metabólico a nuestro organismo.

Existen muchas teorías que defienden o se postulan de manera exclusiva en el modelo ‘aeróbico’ como único y exclusivo modelo de entrenamiento cuando uno inicia un programa de adelgazamiento, valorando que este moviliza más grasas a través del metabolismo aeróbico (consumo o gasto calórico en presencia de oxígeno, como consecuencia de la degradación de los lípidos y teniendo a las mitocondrias como principales ‘motores’ de quema calórica y predisposición energética). Por tanto es un sistema de entrenamiento, digamos eficaz pero poco eficiente, pero no hemos de olvidar que el propio sistema siempre estará sustentado por una base de acondicionamiento muscular, por lo que para que un correcto proceso metabólico se lleve a cabo siempre tendrá que estar fundamentado en una buena base musculoesquelética.

Y es que cuando hablamos de eficiencia queremos decir que caminando un hora (siempre dependiendo del ritmo, el peso del practicante y diversas variables) se queman pocas calorías respecto a un trabajo de alta intensidad monitorizado y adaptando las variables de carga, velocidad y técnica del sujeto en cuestión. Por lo qué, quizás no hemos de mirar y olvidar que deportes como el running (con una mala condición física de base, puede ser incluso contraproducente, respecto a unos ejercicios de fuerza analíticos y con perfiles de resistencia bien diseñados y adaptados a la musculatura que involucra). Sólo es información y por tanto no hemos de demonizar ni al running ni a otros deportes, por supuesto, que este como otros deportes pueden aportar otra serie de beneficios con una buena base de condición física.

¿Pero qué queremos decir con esto?

Queremos decir que la base metabólica fundamental y sobre la que hemos de sustentar nuestro trabajo (por que básicamente es sobre la que podemos incidir por nuestro trabajo y estudio del organismo a nivel fisiológico) son los músculos, elementos primordiales sobre los que hemos de centrarnos para el consumo de energía y un equilibrio óptimo entre anabolismo (fase de mejora o ‘construcción’ muscular)  y catabolismo (fase de destrucción, degradación metabólica). Por tanto creemos como base en el trabajo de fuerza, diseñando programas y perfiles de resistencia adecuados a nuestras articulaciones, combinado con ejercicio cardiovascular (siempre interelacionado con la musculatura, el cardio en base es un sirviente del músculo como elemento irrigatorio principalmente) que no sólo consuma energía durante la puesta en práctica de la sesión sino en la fase EPOC (iniciales transferidas del inglés, referidas como la fase de consumo energético post ejercicio).

CONCLUSIÓN

Una buena condición física de base iniciada con una buena musculatura que aumente nuestro metabolismo basal así como un ejercicio de intensidad siempre supervisado y con unos estándares de seguridad y control combinado con trabajo ‘aeróbico’ dará lugar a una pérdida paulatina de peso (siempre fusionado con una alimentación equilibrada y saludable)