Nuestra filosofía de entrenamiento es: MENOS CANTIDAD Y MÁS CALIDAD DEL ENTRENAMIENTO

En el siguiente post que os presentamos a continuación os vamos a hablar sobre la nueva tendencia del fitness, un enfoque hacia la alta intensidad.

En la actualidad (y según marca actualmente el mercado del ejercicio físico) se está tendiendo hacia una exigencia física alta, con la creencia de una mayor adaptación fisiológica y metabólicas (que en cierta medida tiene su parte de lógica)

Pero no hemos de caer en el error de la alta intensidad sin sentido, con un todo vale, porque suele suponer una puesta en riesgo de nuestras articulaciones e incluso nuestra integridad física cuando las cargas externas a las que nos exponemos son altas (ejercicios tales como el press de banca, dominadas lastradas o press de hombro pueden llegar a afectar gravemente a nuestro sistema músculo-esquelético si no se realizan adecuadamente).

Por eso recomendamos (al menos, inicialmente) el asesoramiento de un entrenador personal cualificado, que nos enseñe una técnica correcta, con un tempo adecuado (evitando grandes aceleraciones o desviaciones de plano en la ejecución) y enseñándonos que lo principal es sentir la musculatura implicada, no la cantidad de repeticiones, sino, la calidad de las mismas.

Existen muchos métodos en la actualidad como el HIIT,TABATA o entrenamientos como el Crossfit que nos ayudan a conseguir un alto grado de intensidad, pero estos sistemas, ¿incluyen la seguridad que requieren las propias tareas?

Por supuesto que cualquier sistema de entrenamiento es respetable (y aquí no somos nadie para criticarlos, ya que estos aportan cosas positivas en la sociedad como la capacidad de socialización en el deporte y la diversión durante el entrenamiento) pero si que es cierto, que nos da cierto vértigo el hecho de la competitividad en el ámbito de la salud y del ejercicio. Y es que cuando uno está más pendiente de la cantidad de repeticiones que debe hacer por minuto o viendo que el compañero de al lado es mejor que él, caemos en el error de la competitividad y de la pérdida técnica.

Por ello vemos fundamental el entrenamiento de intensidad (por el mero hecho de crear adaptaciones y alcanzar umbrales de fatiga que nos provoquen mejoras de fuerza notable) pero siempre teniendo en cuenta ciertas premisas y controlando la técnica y el inroad muscular.