Hoy os vamos a hablar sobre un tema bastante específico en el diseño y desarrollo de programas de refuerzo muscular específico.

En la sala de fitness se ven diferentes clases de ejercicios (no entraré a valorar si hay unos mejores que otros, si unos son más ‘funcionales’ que otros o si por ende, unos tienen una transferencia más positiva o negativa en nuestra vida cotidiana) enfocados al refuerzo de la musculatura de la extremidad superior, inferior y abdominal (aunque esta indirectamente siempre está presente como modelo estabilizador en cualquier ejercicio).

Creemos que una persona que visita asiduamente un centro de entrenamiento personal (en nuestro caso) , un gimnasio o centro deportivo debería elaborar sus ejercicios con un mínimo conocimiento que cada ejercicio es diferente y qué sobretodo, valorando un perfil de resistencia adecuado a la musculatura y articulaciones implicadas nos puede ahorrar a medio-largo plazo evitar posibles lesiones o molestias articulares.

Para ello explicaremos en que consiste el perfil de resistencia adaptado a las capacidades contráctiles de nuestra musculatura.

El perfil de resistencia indicaría la cantidad de fuerza que recibiría nuestra musculatura (articulaciones implicadas)  en cada fase instantánea que se desplaza la carga. Es decir, la resistencia recibida por nuestro sistema músculo esquelético sería cambiante. Por ejemplo, cuando hacemos una sentadilla, aunque tengamos la imagen de un ejercicio en nuestra mente, hemos de distinguir y visualizar el movimiento articular en sí que se produce, no el nombre sentadilla en sí. La sentadilla a nivel articular produciría una mayor implicación muscular (torque articular para la rodilla con una adecuada proporción de las extremidades) aproximadamente en los 85-90 grados (siempre dependiendo de una adecuada alineación de la cadera respecto a articulación tibio peroneo astragalina y columna vertebral) y sin embargo apenas recibiría resistencia en el punto de partida o de inicio de la propia sentadilla (con rodillas completamente extendidas – cuando uno está arriba-). Por tanto es fundamental para una correcta ejecución técnica primero saber en qué momentos nuestra musculatura está soportando mayor resistencia ante una carga determinada, y por tanto,  en qué momento apenas se está generando torque articular o resistencia (fase de descanso).

Un buen método para obtener perfiles de resistencia pueden ser unas buenas máquinas con un diseño biomecánica óptimo o el trabajo con poleas (sería menos optimizado pero con una buena colocación de las propias poleas se podrían obtener buenos resultados). Los perfiles en cuanto a ejercicios calisténicos se refiere y desarrollo de peso libre serían de mayor complejidad y elaborarían perfiles de resistencia menos completos y con fases de mayor-menor riesgo implícito en el propio movimiento.

En el siguiente post determinaremos el por qué de la importancia de un perfil de resistencia completo (una curva lo más estable posible y adaptada a nuestra capacidad contráctil) para nuestro sistema muscular (posiciones donde nuestros músculos son capaces de generar más tensión -posiciones fuertes- o por lo contrario, posiciones donde nuestros músculos son capaces de generar menos tensión -posiciones de debilidad-).