A todos nos ha pasado cuando hemos visitado en el gimnasio o en nuestras clases colectivas que hemos delimitado los ejercicios a través de las series o repeticiones, en función de la ‘intuición’ y el buen hacer de nuestros monitores.

Todos estos fundamentos se rigen a partir de las bases fundamentales de fuerza, de cuyos autores se deducían que para ciertos objetivos personales para el desarrollo de la misma se requerían de un número determinado de repeticiones o series para alcanzar fines de fuerza máxima, hipertrofia o por ende, fuerza resistencia.

Para nosotros el concepto de la fuerza va más allá que todo ello, dado que este aúna todos, la única y fundamental diferencia es el escenario en el cual se manifiesta. Es decir, la fuerza, utilizada como agente de cambio de una estructura, en este caso, musculoesquelética, combinada con ciertos procesos metabólicos consigue desarrollar ciertas cascadas metabólicas que derivan en manifestaciones de la fuerza durante más o menos tiempo.

Nunca podremos medir o registrar mejoras si no se emplean los denominados ‘tempos’ de trabajo, dado que si cada día que visitamos nuestro centro deportivo aplicamos variantes en los tiempos de ejecución en las fases concéntricas y excéntricas de entrenamiento, cada día compararemos elementos diferentes (cosa que no estaría mal, pero que no es lo más veraz posible, puesto que le faltaría un componente equitativo para su adecuada medición). Por tal razón vemos fundamental, que para el correcto registro de datos y objetivizar al máximo el proceso de mejora podamos aplicar siempre un mismo ‘tempo’ para cada máquina (aquí no hablamos de estandarizar tempos, sino, siempre comparar lo mismo con la propia máquina) por que sino al final, los datos perderían veracidad y falta de objetividad.

Finalmente explicaremos que es el tempo, término que relaciona la relación entre la duración de la fase concéntrica y excéntrica de trabajo. Es decir, nos dice los segundos que dura cada fase de ejecución del ejercicio, por ejemplo, 4 segundos en la fase concéntrica y 4 segundos en la fase excéntrica (no decimos que esta sea la manera universal de medición, tan sólo es un ejemplo).

Para finalizar el escrito diremos que actualmente estamos desarrollando protocolos de trabajo con el fin de minimizar riesgos bajo ejecución y disminuir las aceleraciones durante el tiempo bajo tensión, logrando de tal manera mejoras sustantivas en la capacidad de generar fuerza por parte de nuestra musculatura de la manera más eficiente y segura, dentro de un entorno de salud y ejercicio físico saludable. Desde entrenador personal en Alicante os seguiremos actualizando sobre nuevas mejoras o consejos para sacarle el mejor rendimiento a tu entrenamiento.