A pesar del gran movimiento social en el que nos vemos envueltos con el aumento de la demanda en lo que a ejercicio físico enfocado hacia la salud se refiere, la figura del ENTRENADOR PERSONAL ha ido consolidándose año tras año, ocupando un lugar para aquellas personas que valoran la personalización e individualización del entrenamiento.

Este movimiento surgió relativamente hace muy ‘poco’ en EE.UU (aunque los lugares y fechas específicas según la bibliografía es inexacta) y estaba relacionada con personas de un poder económico alto y famosos (Roberts ’96).

Y es que los datos oscilan desde los años 40 hasta 60 en los inicios, pero fueron en los años 70-80 cuando la consolidación fue importante. A partir de aquí se empezó a definir aquellos roles u objetivos que debía mantener un ENTRENADOR PERSONAL, encargándose este de la supervisión técnica y adecuación de los objetivos individuales de cada persona en todo momento. Para ello el cliente pasa a ser la figura fundamental del entrenamiento, cuidándolo y valorando aquellos gustos y preferencias personales junto a aquellos ejercicios que mejor se adaptan a sus objetivos, condición física y aspectos motivacionales diarios (debemos respetar y adecuar no sólo la parte física, sino el aspecto emocional diario de nuestros clientes para poder así, mejorar la calidad de los entrenamientos).

Actualmente no existe la carrera específica de Entrenamiento Personal (lo más cercano sería la Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, que englobaría diferentes áreas especificas del ámbito de las ciencias y la salud -anatomía, fisiología, nutrición, psicología,…) pero sí existen diferentes instituciones de reconocido prestigio internacional como: ACSM, NSCA, Aerobics and Fitness Association of America y el American Council on Exercise. Estas se encargan de poner en común qué objetivos y capacidades han de tener los diferentes entrenadores personales en función de los diferentes perfiles profesionales.

 

A modo de conclusión general se puede decir que los entrenadores no sólo se han de encargar de entrenar ‘bien’ (siendo este un hecho fundamental), sino que colateralmente existen en su figura ciertos aspectos intrínsecos de marketing, formación contínua en materias relacionadas con el ejercicio físico y de la salud o trabajar de modo empático con sus clientes que harán destacar sus cualidades como profesional.

 

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