Buenos días a tod@s, en el artículo de hoyos vamos a hablar sobre la importancia de la recuperación post ejercicio y cómo esta puede influir en las mejoras o en el empeoramiento de nuestro rendimiento físico.

En primer lugar creemos clave una buena recuperación, dado que si no damos un lapso de tiempo efectivo a nuestras células musculares para mantener su función, podríamos caer en sobreentrenamiento y consecuentemente, en posteriores lesiones o dolores ocasionados por daños tisulares.

Existen diferentes vías para ayudar a la recuperación activa post ejercicio, desde la realización de ejercicios de baja-media intensidad dinámicos a la toma de ciertos productos proteicos (o en su caso, proteínas más simplificadas en aminoácidos) que nos aportarán sustratos y elementos que acelerarán la recuperación después de nuestros entrenamientos. Existen muchos mitos sobre el crecimiento muscular ‘descontrolado’ si se consumen proteínas o hidratos de carbono a través de suplementación, pero nada más lejos de la realidad, creemos que cualquier persona (a pesar de la edad y siempre previa autorización médica) puede consumir suplementación adecuada a sus características físicas.

Por ello recomendamos que tras sesiones de intensidad elevada (estado catabólico) facilitemos a nuestro organismo la recuperación con las dosis adecuadas de suplementación alimenticia que nuestro endocrino o nutricionista nos haya recomendado (sin caer en el error que eso es solo para ‘culturistas’) ya que estos elementos nos aportarán y ayudarán no solo a recuperar antes, sino, a que la calidad del tejido muscular mejore (no sólo por la suplementación, sino dentro de un consumo de alimentos saludables y acordes a una alimentación adecuada e individualizada).

Respecto a lo que atañe a la recuperación existen muchos modelos y estudios acerca de los tiempos de descanso en función de la intensidad, carga y/o volumen de entrenamiento personal. En el día a día y dejando un poco fuera la parte analítica de los estudios, creo debemos barajar con nuestros clientes los tiempos de estímulo-adaptación y respuesta metabólica en cascada para así poder adaptar a cada uno de nuestros pacientes las diferentes sesiones y su correspondiente distribución a lo largo de la semana. 5 días de entrenamiento de baja intensidad de 1 hora de duración puede ser tan efectivo como 1-2 días a la semana de entrenamiento de alta intensidad (sin confundir intensidad con técnica ni competición). Por tanto, no siempre más es mejor, busquemos eficiencia y efectividad durante nuestras sesiones y nuestros resultados serán exponencialmente mejores.